domingo, 27 de septiembre de 2015

Ventanas de Papel



Mujer-casa-árbol
Ventanas de papel a mundos frágiles
Me construyo en el espacio, mis emociones crecen y buscan recovecos, rincones de brisa y lugares oscuros.  me pienso desde el aire, y a veces desde el suelo.  Y así,  desde la fragilidad comienzo cada día. 
Como el papel, me construyo desde lo simple, una tira de papel que se pliega, se enrula, anida, ofrece y resguarda. Frágil como el papel, me fortalezco haciendo pie en mis vulnerabilidades.
Así ando aprendiendo, sumando, queriendo, soñando. Así nacen estas ventanas de papel a mundos frágiles.  Son mis mundos, pero también son los mundos de otras mujeres que habitan en mí, y a quienes yo habito.
Mujer-casa-árbol
La casa del árbol, ese lugar mágico de la infancia donde todo es posible, lugar de sueños y emociones.  Lugar para habitar y habitarse. No es necesario que exista realmente, la casa del árbol está dentro de uno, aunque a veces es difícil encontrarla.
"Ma, ¿qué es el alma?", me preguntó hoy Lautaro, desde sus 4 años.  La casa del árbol.
Arboles que abrigan, que contienen, árboles que crecen fuertes, que se fortalecen cuando crecen.  Arboles de raíces profundas, de ramas extensas. Arboles que impulsan, que mecen, que recuerdan.  Arboles que dan sombra, y la proyectan.  Arboles frágiles que no se quiebran.  Arboles que bailan con el viento, que buscan el cielo, que buscan el agua, que buscan a otro árbol, que lo encuentran.  Arboles que ofrecen nidos, que ofrecen cuevas, que ofrecen raíz. Que albergan miedos, deseos, sueños, oscuridades, sabidurías.  Arboles que susurran canciones viejas.
Soy todos esos árboles.  Ventanas a mis fragilidades. Juntas me fortalecen.





No hay comentarios:

Publicar un comentario